jueves, 4 de diciembre de 2014

SIMONETTA SOMMARUGA Y LOS DILEMAS DE LA DEMOCRACIA DIRECTA - SUIZA

PRESIDENTA DE LA CONFEDEREDACIÓN SUIZA EN 2015


Conciliar la voluntad ciudadana, el derecho nacional y los compromisos internacionales que ha asumido Suiza.  Es la tarea más delicada que le espera a Simonetta Sommaruga, elegida el miércoles 03 – 12 - 2014 presidenta de la Confederación para el año 2015. La socialista tendrá que proponer, además, una solución para aplicar la iniciativa antiinmigración.


En 2010, cuando Simonetta Sommaruga pasó a formar parte del Consejo Federal, el gobierno colegiado de Suiza, le fue asignado el Ministerio de Justicia y Policía, una cartera que algunos consideran de ‘segunda categoría’. La decisión enfureció entonces a los socialistas que, por primera vez en muchas décadas, se encontraron sin representantes al frente de los ministerios clave.


En 2015, tres representantes del Partido Socialista presidirán, por primera vez, las dos cámaras del Parlamento y el Gobierno.


Simonetta Sommaruga ocupará la presidencia de turno de la Confederación, el diputado del Valais Stéphane Rossini presidirá el Consejo Nacional (cámara baja) y el senador del Jura, Claude Hêche, el Consejo de los Estados (cámara alta).

La Asamblea Federal ha elegido vicepresidente al ministro de Economía, Johann Schneider-Amman (Partido Liberal Radical, Berna).


Expediente más espinoso


En su primer año de presidencia de turno de la Confederación, la ministra socialista tendrá que dedicar gran parte de su tiempo a los “derechos de la mayoría”, o sea de la voluntad expresada en las urnas.

Sobre ella recaerá la delicada misión de encontrar soluciones de compromiso para poner en práctica varias iniciativas importantes que aceptaron los ciudadanos en los últimos años, pero que chocan con la legislación nacional o con acuerdos o tratados internacionales que ha concluido Suiza.

En primer lugar, la iniciativa de la Unión Democrática del Centro (UDC, derecha conservadora) destinada a frenar la inmigración que exige contingentes para limitar la llegada de mano de obra extranjera.

Para la Unión Europea (UE), las medidas que los suizos aprobaron, el pasado 9 de febrero, violan claramente el acuerdo de libre circulación de personas y pueden desembocar en la suspensión de los acuerdos bilaterales entre Berna y Bruselas.

Un voto de desconfianza hacia el Gobierno


Prensa internacional


Los principales diarios europeos se han hecho eco de la votación, especialmente la de los países que comparten frontera con Suiza.


Suiza da un portazo a la Unión Europea”, titula El País. “El referéndum es un ejemplo claro de la irracionalidad que se ha apoderado del debate migratorio en todo el continente. La economía suiza experimentó un gran auge a raíz de la entrada en vigor de la libre circulación —entre otras cosas porque también llevaba asociado el acceso de los productos suizos al mercado único europeo—, el paro se ha mantenido en un modestísimo 3%, los salarios han crecido un 0,6% anual y el control de las condiciones laborales es mayor que nunca”.


Suiza levanta un muro frente a Europa” es el titular que elige El Mundo, que se refiere a las repercusiones del voto para ciudadanos comunitarios que viven y trabajan hoy en Suiza.


Tras la consulta de este domingo, tampoco queda claro el futuro de los ciudadanos de la UE que ya trabajan y viven en Suiza, entre ellos más de 100.000 españoles. La Oficina Federal de Inmigración explicó a EL MUNDO que, en principio, las normas adoptadas ayer no afectarían a los extranjeros ya residentes en la Confederación. Pero al mismo tiempo no lo quiso asegurar”.



Un país dividido


El país está dividido en dos: los suizos francófonos están en minoría, al igual que las zonas urbanas, que son las que realmente están expuestas a la inmigración. Esto significa que una parte de este país tiene miedo de la evolución en curso”, comenta Le Temps. Y el cantón Tesino, que limita con Italia y está especialmente expuesto a los trabajadores fronterizos que cruzan a diario la frontera para ganarse la vida en suelo helvético, ha expresado su “exasperación”.

El diario NNZ de Friburgo presagia, de hecho, “una era glaciar” entre Berna y Bruselas. Pues la decisión de reestablecer cupos de inmigrantes ha propinado una “magistral bofetada a Europa”, según la Tribune de Genève, y habrá que dotarse de una buena dosis “de ingenio y pragmatismo” para salir del atolladero.

La UE es el principal socio comercial de Suiza. Esta ardua tarea recaerá en el Gobierno

 El NZZ subraya que la libre movilidad de trabajadores es un fundamento de la Europa unida y el mercado único, y se pregunta sobre las consecuencias de este veredicto para las relaciones bilaterales con Bruselas. Lo único cierto, escribe, es que “no favorece a la economía suiza y, por ende, tampoco al bienestar de la población”.

Dado lo que está en juego, nada más y nada menos que el futuro de las relaciones con el principal socio comercial de Suiza, Simonetta Sommaruga tendrá en las manos el que previsiblemente será el expediente más espinoso durante el año electoral 2015.


La titular de la cartera de Justicia que, según sus propias palabras, en la política valora sobre todo la confrontación de ideas y la concordancia, intentará en los próximos meses buscar la cuadratura del círculo entre el respeto de la democracia directa, por un lado, y los compromisos asumidos con la UE, por otro. Con ese fin aprovechará la presidencia anual para multiplicar las reuniones con los mandatarios europeos – está prevista, entre otras, la visita a Suiza del presidente francés François Hollande.  


Primacía del derecho suizo


Sobre el escritorio de la futura presidenta de la Confederación reposa aún la no menos espinosa iniciativa ‘Para la expulsión de los extranjeros que delinquen’, lanzada por la UDC y aprobada en las urnas en 2010. El texto estipula que perderán el permiso de estancia en Suiza y serán ser expulsados a su país de origen todos los ciudadanos extranjeros condenados por delitos graves, pero también por algunos menores, como los robos.

DECISIÓN DE LAS URNAS


Pederastas nunca más trabajarán con niños




La ciudadanía suiza aprobó una iniciativa para que los convictos por pederastia no puedan trabajar nunca más con menores o personas dependientes, y otra para fortalecer la medicina familiar. Al mismo tiempo, rechazó la introducción de un salario mínimo legal y la compra de 22 aviones de combate Gripen.


Las dos cámaras del Parlamento siguen divididas sobre cómo aplicar esta iniciativa que, según varios expertos, no solo va en contra de los acuerdos concluidos con la UE, sino también contra el Convenio Europeo de Derechos Humanos. Para presionar al Gobierno y al Parlamento, la UDC ha anunciado una nueva iniciativa que pide la primacía del derecho suizo sobre el internacional.

Simonetta Sommaruga tendrá que ocuparse también de la iniciativa ‘Para que los pederastas no trabajen más con niños’, que los suizos aceptaron el pasado 18 de mayo, en contra de la recomendación del Gobierno. Traducir en ley esta iniciativa representa otro dilema para la ministra de Justicia: las sanciones previstas se aplicarán incluso en caso de delitos menores de pederastia y, por tanto, van en contra del principio de proporcionalidad, uno de los pilares del Estado de derecho.

El sempiterno tema del asilo


La nueva presidenta tampoco podrá descuidar la revisión de la ley de asilo. El primer proyecto que presentó en 2012 se fijaba como objetivo acelerar los procedimientos de evaluación de las demandas y centralizar en la Confederación la gestión de los centros de acogida de los solicitantes. De este proyecto, sin embargo, queda bien poco: la mayoría de centroderecha del Parlamento lo ha transformado en un nuevo paquete de medidas destinadas a endurecer el derecho de asilo.


En septiembre pasado, Simonetta Sommaruga volvió a la carga con nuevas propuestas para que los procedimientos fueran más rápidos y menos costosos: el examen de la mayor parte de las demandas no debería durar más de 140 días. Incluso en ese caso persistirá el problema de la repatriación de los solicitantes de asilo o su devolución a un país europeo, en el que presentaron la petición de asilo. La semana pasada, Berna y Roma llegaron a un nuevo acuerdo, por el que Italia se compromete a garantizar estructuras de acogida idóneas. Pero el alcance del acuerdo con el país desde el que llega el mayor número de solicitantes es incierto.


Ministra atípica


Aunque su cargo la obliga a ocuparse de sutilezas jurídicas, la titular de Justicia no es jurista, como la mayoría de sus predecesores en el cargo, ni dispone de un título universitario.

Tiene un diploma de pianista del Conservatorio de Lucerna y su compromiso político se remonta a la época en la que trabajaba en la casa de acogida de mujeres en Friburgo y ganó popularidad al defender los derechos de los consumidores.

Es una mujer menuda, tímida y reservada, pero también extremadamente competente, pragmática y tenaz, habilidades que le han valido el respeto y elogios incluso de sus adversarios, tanto en el Parlamento como en el Gobierno.

Una de sus principales cualidades es saber escuchar. “Es lo que he aprendido de la música”, explica Simonetta Sommaruga. Una cualidad que necesitará para afrontar los difíciles desafíos que le esperan durante la presidencia anual.

Por Armando Mombelli, swissinfo.ch
Traducción del italiano: Belén Couceiro
REFERENCIA: SWI SWISINFO.CH

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