domingo, 24 de mayo de 2015

BASHAR AL - ASSAD


 (en árabe ﺍﻻﺳﺪ ﺑﺸﺎﺭ) (n. Damasco, 11 de septiembre de 1965) es el actual presidente de Siria e hijo del expresidente Hafez al-Asad.

Realizó sus estudios primarios y secundarios en el Instituto Al Hurriya. En 1988 se licenció en Medicina General en la Facultad de Medicina de Damasco, especializándose en oftalmología. Trabajó como oftalmólogo y residió un tiempo en el Reino Unido, donde continuó con su formación al margen de la política. En 1997 ascendió en el Ejército sirio a Teniente Coronel y en 1999 a Coronel.

Al morir su padre, elpresidente Hafez al-Asad, en 2000, y tras la muerte accidental de su hermano, heredero de la presidencia del país, fue ascendido a General del Estado Mayor y Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas. Nombrado candidato único por el Partido Baath  Árabe Socialista para la presidencia de la República, fue elegido mediante referéndum el 10 de julio de 2000, tomando posesión el 17 de julio.


El comienzo de su mandato planteó una esperanza de cambio democrático que fue abandonada al constatarse la continuidad de la política de su padre.

Ante la amenaza de la idea de guerra preventiva llevada a cabo por la administración estadounidense, la inestabilidad en el Líbano, donde Siria mantenía una fuerte presencia militar, y las constantes tensiones con su vecino Israel, Bashar al-Asad ha intentado tener un discurso reformista que pudiera satisfacer los deseos de la Unión Europea y Estados Unidos, pero que en la práctica no supone ninguna concesión al movimiento opositor sirio.

La fuerte presión internacional sobre Bashar al-Asad tras la muerte del ex primer ministro libanés Rafik Hariri, cuya autoría fue atribuida a los servicios secretos sirios, hizo que Al-Asad mandara retirar las tropas sirias estacionadas en el Líbano. Bashar al Asad fue reelegido en un referéndum convocado al efecto el 27 de mayo de 2007.

Desde el verano de 2011, con el inicio de la guerra en Siria, distintos países árabes, la Unión Europea, Estados Unidos y otros gobiernos exigen el abandono del poder a Bashar al-Asad, mientras que gobiernos de otros países como Irán (principal aliado en la región), Rusia, China, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Cuba condenan o no apoyan la intervención foránea ni el cambio de gobierno en Siria.



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